Hace muchos años que frecuento un Instituto donde enseñan inglés, y hasta hoy no
me sucedió nada interesante relacionado con ese Instituto o con su personal. En tanto tiempo, los profesores, alumnos y en especial el personal de la
biblioteca que es el que más frecuenté últimamente, ha cambiado.
En
la biblioteca de ese Instituto cercana a la Intendencia Municipal de
Montevideo hay una gran colección de literatura inglesa y sobre todo de
la historia de ese país,
libros que consulto periódicamente para enriquecer mis conocimientos
de períodos de la historia como la Revolución Industrial, La tiranía de
Cromwell, Las épocas Isabelina y
Victoriana...
Después
de haber hecho esta introducción de
los motivos que me llevan a frecuentar ese lugar, debo decirles que
una empleada de la biblioteca decidió irse a vivir al exterior, razón
por la que sus compañeros de trabajo decidieron hacerle una despedida y me invitaron. Después que cerraron ese miércoles, salimos de allí
tomamos la calle 18 de Julio y nos dirigimos a un boliche de la Calle Bacacay.
Los primeros en llegar fuimos dos empleados de la biblioteca y yo. Nos sentamos en una mesa en un rincón y pedimos una cerveza,
para hacer tiempo hasta que llegasen los demás. A medida que fueron llegando nos cambiamos de mesa para una más amplia en la cual hubiese lugar para los
once o doce invitados que aseguraron su participación en la despedida. Fueron
llegando la homenajeada, algunas compañeras, dos ex-empleadas muy
amigas
mías, pero que hacía mucho tiempo que no veía aunque siempre
mantenemos contacto telefónico y un estudiante que yo no conocía llamado
Gastón.
Como toda reunión de compañeros de trabajo, se pusieron a hablar de gente que yo no cocía y de otra que sí conocía pero que
les había perdido en rastro.
Yo quedé ubicado en un extremo
de la mesa entre los dos empleados de la biblioteca, uno estaba sentado en la cabecera de la mesa y el otro a mi derecha. Gastón se ubicó o lo ubicaron en el centro de la mesa, o sea que estaba pasando el chico que estaba al lado mío. Llevaba
traje y
corbata, no sé su edad porque cuando nos pusimos a conversar no me
la quiso decir, pero creo que andará por los 35 o 38 años, su corbata
llamó la atención de varios de los que estábamos allí, y
él nos confesó que la había traído de Londres cuando fue a correr
una carrera pedestre allí. Tenía pintado el Big-Ben sobre una superficie de seda muy
clara, que con la poca iluminación del local no se distinguía muy bien que color era.
Entre
la conversación comentaron sobre sus avances en el conocimiento de la
lengua de Shakespeare y le dijeron que yo era un
"experto" en resolver crucigramas de la Revista New York, cosa que
le asombró mucho y como yo andaba con mi portafolios le mostré un par de
esos crucigramas a medio resolver.
Se puso a conversar conmigo sobre los crucigramas y sobre mis actividades,
por atrás del chico que estaba al lado mío, hasta que este se levantó para ir al baño. Gatón siguió
hablando y contándome de su estudios, pero no
recuerdo si me dijo donde trabajaba, solamente recuerdo que dijo que
iba a unos grupos de charlas de psicólogos y me invitó a ir. Cuando volvió el chico
que había ido al baño, vio que nuestra charla seguía tan animada que le propuso cambiar de lugar con él.
Gastón
tenía su pierna izquierda al lado de la mía, ignoro si lo hizo a
propósito o fue porque las sillas estaban muy
juntas, pero su pierna empezó a frotar la mía, y comentando su
deslumbramiento por la homenajeada querría disimular lo que estaba
haciendo??!! O la
cerveza que en grandes cantidades estaba consumiendo, lo desinhibieron de semejante manera, eso no lo sé.
De vez en cuando me pasaba un brazo por los hombros no como gesto de homosexualidad sino como queriendo aprobar alguno de
sus dichos. Finalmente
llegaron una profesora suya y uno de los guardias de seguridad del
Instituto que como no había más lugar en la mesa quedó sentado
al costado de la cabecera de la mesa, entre el bibliotecario que
estaba en la cabecera y yo.
Gastón seguía presionando su pierna contra la mía, pidiendo más cerveza y llenando los vasos que a esas alturas éramos tres
y el guardia cuatro porque los demás había optado por la sangría y las Colas. En
ese tiempo fue como dos veces al baño a descargar la gran cantidad de
cerveza que había ingerido, en el último de sus viajes me preguntó
si yo no iba, le respondí que no, que yo estaba acostumbrado a no ir al
baño en todo el día porque estaba fuera de casa la mayor
parte de la jornada.
Al llegar la medianoche, empezaron a
reunir el dinero para pagar las consumiciones, nos despedimos y cada uno comenzó a irse. Yo quería irme con alguno de ellos, para no tener que irme solo
todas esa cuadras hasta mi casa, pero cuando miré para ver quien quedaba en el boliche solo quedaba Gastón que seguía sentado en la mesa bebiendo
cerveza, parecía un barril sin fondo!!!
Me
acerqué para
despedirme, intercambiamos E-mail y le di mi número telefónico,
porque como demostró tanto interés en los crucigramas en inglés le dije
que le enseñaría a resolverlos. No me contestó nada sobre acompañarme unas cuadras y que él tomara el ómnibus para el Buceo en el recorrido que haríamos. Como
no decidió nada le di la mano como despedida, me dio la suya y acercando la cara me dio un beso y me fui.
El quedó sentado, aparentemente concentrado en sus pensamientos y con el vaso de cerveza en una mano.
Salí
de local, seguí por la calle Bacacay que a esa hora (media hora después
de medianoche de ese miércoles 17 de diciembre estaba increíblemente
llena de gente, doblé hacia la Calle Sarandí dirigiéndome hacia la
Plaza Independencia, cuando una voz familiar me
dijo:
-Te acompaño.
Miré y ante mi sorpresa era Gastónl!!!
Seguimos caminando por la Calle Sarandí. Yo
iba bastante mareado por la gran
cantidad de cerveza que tenía depositada en mi interior, dado que yo
casi no consumo esa bebida mi organismo además de mareado estaba un
poco mal del estómago pero no se lo hice notar y seguimos
hacia 18 de Julio. Atravesamos la Plaza Independencia conversando sobre la reunión y sobre sus planes para encontrarnos a tomar algo después de las
vacaciones de verano.
Al
llegar a la esquina en que yo
debía doblar para dirigirme a mi casa le sugerí que se tomase un
taxi en esa esquina ya que eran la 1 a.m. y los ómnibus estaban ya muy
escasos. Nuevamente
nos despedimos y al extenderle la mano, otra vez me besó pero esta vez
creo que lo hizo a propósito sus labios fríos y empalagosos por la
acidez de la cerveza
no besaron mi mejilla se posaron fuertemente sobre los míos
haciéndome percibir a través de los míos ese acre sabor. Quedé
muy avergonzado por lo que
que iban a pensar de nosotros los taximetristas que se encontraban
allí en su parada y los pocos peatones que pasaban por ese lugar!!!
Al separarlo muy tímidamente me dijo:
-Quiero estar... un rato más contigo... Podemos ir a tu
casa?
No supe que contestar, pensé un momento, a mi casa no
podía llevarlo, se me iluminó la mente y le dije:
-Mejor
vayamos al hotel de la calle Canelones.
Estábamos a unas
cuatro o cinco cuadras de allí. Él aceptó y hacia allá nos dirigimos casi en silencio.
Una vez en la habitación se acentuaron mis deseos de descargar la enorme cantidad de cerveza que llenaba mi vejiga, por lo
tanto le dije que me esperase en la habitación mientras yo iba al baño. Después de saciar mi enorme necesidad de orinar, me lavé bien el "instrumento",
preparándolo para lo que pensaba iba a suceder...
Al
regresar a la habitación con algunas prendas de ropa en la mano, me
encontré con Gastón que ya se había sacado el saco y la corbata y sin
decirme nada se metió en el baño supongo que a hacer lo
mismo que yo había hecho unos instantes antes. Volvió al rato, solamente cubierto con un bóxer ya que el pantalón y la camisa los traía en su
mano.
Me
sorprendió enormemente verlo así! Su pecho era
tremendamente peludo, unos pelos negros que parecían bucles de tan
largos y ensortijados que eran, abrazaban sus tetillas bastante
pronunciadas y esos vellos bajaban en línea recta por el medio
de su pecho hasta el ombligo, que ni se veía tapado por esa mata
azabache, la cual terminaba en abanico sobre su vientre para perderse
dentro del bóxer.
Dejó la ropa sobre un sillón y al darse vuelta vi dos maravillosas montañas
de carne muy pronunciada que estaban cubiertas por la tela blanca de algodón de su bóxer.
Como engaña la ropa!!! Ese maravilloso cuerpo estaba oculto bajo su traje y yo sin siquiera notarlo!!!
Se acercó a mí y nos empezamos a besar con unos desesperados y profundos
besos introduciendo nuestras lenguas lo más profundo en la boca del otro. Por primera vez mis manos se posaron en esas redondas nalgas y pude sentir la
consistencia firme de estas.
Ya
que él estaba acostado
sobre mi, pude sentir como nuestras vergas iban creciendo dentro de
nuestra ropa interior, mis manos siguieron apretando su cuerpo contra el
mío, mientras sus manos me agarraban de los hombros y
nuestras lenguas seguían intercambiando saliva de una boca a la
otra.
Cuando
sentí que mi verga se salía por el borde superior de mi slip, comencé a
bajarle el suyo y giré de tal manera que quedamos de costado, él con su
culo al aire pero su
bóxer aun ocultaba algo que yo quería ver y descubrir entre esa
selva negra y enrulada.
Pude
contemplar una gran maraña de ensortijados vellos negros que ocultaban
la parte de su verga que se conectaba con su
cuerpo pero dada la rigidez que esta tenía pude verla en su máximo
esplendor, no era más larga que la mía pero al ser más gruesa disimulaba
muy bien ese centímetro que le faltaba para tener la
misma longitud que la mía.
Gaston
se movió tan rápido,
motivo por el que no pude seguir disfrutando de esa visión
maravillosa de esa verga tiesa y palpitante, pero me agradó mucho sentir
su lengua en mi glande aunque me había cortado el disfrute
visual y lo había cambiado por ese placer inmenso que me estaba
dando en mi agujero uretral. Se puso arriba mío y comenzó a lamerme la pija en todo su
contorno para luego ir tragándosela poco a poco hasta que desapareció totalmente dentro de su boca, cosa que me extrañó.
Tan fácilmente la fue tragando mientras yo miraba como latía su pija cerca de mi cara y desde abajo de él pude volver a
apreciar esas dos nalgas tan redonditas y paradas que daban ganas de morderlas. Las
apreté con mis dedos mientras él seguía afanosamente chupando y
apretando con sus dedos la base de mi herramienta de una forma tan
exquisitamente sensual que creí que acabaría de un momento a otro.
Su ano estaba oculto de pelos, igualmente negros como los de su aparato, pero
hurgué entre ellos y sentí su estremecimiento y gemidos al sentir la presencia de mis dedos por allí. De su verga salía un delicioso aroma a líquido
pre-seminal por lo que no tardó mucho tiempo en desaparecer dentro de mi boca.
Hicimos
un 69 terriblemente violento y agitado hasta que mis dedos se perdieron
en ese agujero ocultado por los vellos y mi verga no aguantó más y
explotó en unos grandes
disparos de leche que fueron a parar a su garganta y por allí
descendieron hasta su estómago con gemidos ahogados suyos y mis gemidos y
agitación fueron impedidos de emitirse porque mi boca
estaba llena con su gorda y hermosa verga.
Una
vez que nos
calmamos y mi verga fue recobrando su estado de reposo siempre
dentro de su boca, porque no la dejó salir hasta que su agitación hubo
cesado, noté que la suya seguía dura al costado de mi boca
porque la tuve que sacar para tomar aire y tragar saliva.
Con muy poca voz y agitado me dijo:
-Que bien que me hiciste sentir......!!!
-Sí, pero no lo disfrutaste totalmente... tu verga sigue dura y no acabaste.....
-Metémela!!!! No aguanto más!! Me duele la pija, quierooo acabaaaaaar....
Mi verga estaba totalmente mustia, lo pajeé un poco, se la lamí pero nada su
verga latía y expulsaba líquido pre-seminal, pero ni rastro de semen o de una pronta eyaculación.
Vencido
me acosté a su lado, al instante estaba él lamiendo mis bolas de una
manera desesperada, metió su lengua donde estas
se unen a la base de la pija y estuvo un buen rato lamiendo ese
lugar mientras sus dedos apretaban entre mi culo y la raíz de mi verga
hasta que mi querida pija empezó a reaccionar por tantos
estímulos que recibía de mi nuevo amigo.
Cuando logró su
objetivo, se puso boca abajo apoyando la cabeza en una almohada y levantó el culo lo más que pudo.
-Ahoraaa..! Metémela por favor!!!
No me hice rogar, no tenía nada de cremas, porque fue tan inesperado lo que fuimos a hacer a ese hotel, que ni llevé esos
elementos que ayudan en estas cosas del amor y del sexo. Como hace mil años y todavía se usa, escupí una generosa cantidad de saliva en mi mano y la
acerqué a ese culito apretado y peludo.
Rapidamente
me puse
un condón y la fui introduciendo con la ayuda de mis dedos y luego
con mi lengua le apliqué otra generosa cantidad del viscoso elemento
hasta que su esfínter fue cediendo y se aflojó lo
suficiente como para que apoyase allí mi arma de dolor y de placer. Me
puse de rodillas tras suyo y apoyé el glande en el lugar del cual
salían grandes
cantidades de saliva hacia afuera, presioné y ante un grito de dolor
placentero por parte de el fue metiendo todo cuan largo era.
Estuve
unos minutos metiendo y sacando hasta que no hubo más resistencia, tomé
su pija con mis manos y la encontré
totalmente empapada y pegajosa por sus jugos naturales que con sus
jadeos y gemidos se habían acelerado y salieron a su exterior de una
manera impresionante. Pude
sentir entre mis manos como latía su pija al mismo tiempo que sus
gemidos aumentaban y su culo apretaba con contracciones del esfínter mi
pija que estaba totalmente
metida en su hermoso culo. Intenté sacarla y lo logré, pero al instante él empujó hacia atrás hasta que mi verga nuevamente desapareció allí
dentro.
-AHhhhhhhhhhhhhhhhh!!!
UUUUUUUuuuuuuyyyyyyyyyyyyyyy!!!
Fue
un agitado sonido que
oí antes de que mis manos quedasen totalmente empapadas por su
semen, mi verga como buena que es al sentir las contracciones suyas por
la acabada hizo lo propio, vomitando el contenido que
todavía guardaba. El se desplomó, aflojando las piernas y quedando su cabeza dentro de la almohada, y con su
caída me llevó a mí hacia abajo quedando sobre él y con mi verga bien enterrada en su culo.
Quedamos un rato así, sin movernos disfrutando de los últimos minutos en que mi verga tenía vida y la suya se iba calmando
entre mis manos y bajo su cuerpo. Una vez que pasó todo, salí de arriba suyo y fui al baño, el
apareció inmediatamente y juntos nos lavamos.
Mientras nos vestíamos me dio un interminable beso en la boca, salimos y pagamos al encargado.
Al otro día fui al Instituto a despedirme de todos mis amigos, los cuales me
preguntaron por Gaston. Les respondí que yo me había ido y que él se había quedado, tal vez tomando más cervezas...
En realidad fue una mentira a medias, porque no les dije que me había
alcanzado en la calle e hizo todas esas cuadras conmigo y todo lo que sucedió luego en ese hotel.
El quedó en llamarme o mandarme un E-mail, cosa que hasta ahora no ha sucedido. Ignoro si fue por el efecto de las cervezas que sé desinhibió tanto, ya que realmente no creo que él sea así. O
a lo mejor su silencio se deba a que no se anima y necesita del alcohol para darse valor.
Si lo vuelvo a ver y tenemos otro encuentro, espero que sea gratificante como el primero y pueda contarlo.
ENVIADO POR ROBERTO.UY
OPINAR NO CUESTA NADA PERO ALIENTA A CONTINUAR, OPINA